viernes, 16 de diciembre de 2016

Desarrollo de las Habilidades Sociales de 3 a 4 años

Comprensión de los deseos
Hacia los 18 meses los niños son capaces de comprender que una persona puede tener deseos distintos a los suyos y entre los 2 y los 3 años se empieza a comprender la relación entre los deseos y las emociones que desencadenan, así como la relación entre el deseo y la acción.

Comprensión de la relación entre ver y saber
Entre los 3 y los 4 años, los niños con desarrollo típico empiezan a comprender como el conocimiento está estrechamente relacionado con la experiencia, es decir, entienden la relación entre ver y saber. 

 
Comprensión de las creencias y de las creencias falsas de primer orden
La habilidad para comprender la diferencia entre creencia y realidad es crítica en el desarrollo de la Teoría de la Mente. Entre los 3 y los 4 años, los niños empiezan a emplear información sobre las creencias, verdaderas o falsas, para explicar y predecir el comportamiento de otras personas.

Distinción entre apariencia y realidad  
Según algunos estudios esta capacidad se adquiere a partir de los 4 años, está estrechamente relacionada con la de creencia falsa, por lo que se utiliza en ocasiones para evaluar esta capacidad. 

Comprensión inicial de las emociones
La expresión y comprensión de las emociones resulta crucial a la hora de dar sentido al contexto social y desenvolverse de manera coherente y está estrechamente relacionado con la comprensión de las creencias falsas. Su desarrollo emerge muy tempranamente durante el desarrollo infantil y entre los 3 y 4 años es cuando los niños recurren a los deseos para explicar las emociones de los demás, por lo que empiezan a entender la relación entre satisfacer o no un deseo y estar contento o triste por ello.


martes, 22 de noviembre de 2016

Desarrollo de las Habilidades Sociales antes de los 3 años

Es importante saber cuál es el desarrollo normal de las habilidades sociales para poder detectar alteraciones en el desarrollo, así como conocer los objetivos de intervención. Además son habilidades precursoras de la capacidad de mentalización en los niños. Comenzaremos viendo el desarrollo de las habilidades sociales en los primeros años de vida.

Atención conjunta (9 meses)
El bebé es capaz de prestar atención simultánea al objeto y al adulto.


Comunicación intencional no verbal (12 meses)
El niño comienza a emplear gestos (como señalar) con una intencionalidad comunicativa, para dirigir la atención del adulto a un evento u objeto y para compartir el interés.


Referencia social (12 meses)
Se refiere a la comprensión por parte del niño de que el adulto (madre) atribuye a las personas, objetos y situaciones cualidades positivas o negativas y que esta información se refleja en sus reacciones emocionales.

Comprensión de las acciones como intencionales (9-18 meses)

Los niños comienzan a comprender que las personas tienen intenciones y que pueden ser distintas a las de uno mismo y no tienen que corresponderse con la situación real.


El juego simbólico (24 meses)
Los niños empiezan a realizar juegos de ficción donde se desacopla la identidad real y la identidad ficticia.


Uso de términos mentales en el habla (2-3 años)
A partir del segundo año de vida los niños empiezan a emplear verbos como “saber”, “querer”, “pensar” o “desear” en sus conversaciones.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Terapia de Integración Sensorial

La Terapia de Integración Sensorial se utiliza para facilitar el desarrollo de la capacidad del sistema nervioso para procesar la entrada sensorial de manera normal, es decir, permite que la información que nos llega a través de los distintos sentidos se unifique en el cerebro y nos aporte significado a todo lo que nos rodea.

Esta terapia es útil para personas que presentan dificultades en el procesamiento sensorial (como las personas con TEA): en la entrada sensorial, en la modulación de los estímulos y en la integración de sensaciones.

La terapia comienza con la elaboración de un perfil sensorial de la persona, donde se recogen datos sobre sensibilidades y preferencias a diferentes estímulos. La terapia se basa en el juego, interviniendo principalmente en las áreas táctil, vestibular y propioceptiva y teniendo en cuenta los intereses y las capacidades del niño a la hora de elaborar las actividades.

La integración sensorial puede ser de varios tipos o enfoques:

Multisensorial 
Se estimula el uso de varios sentidos a la vez en vez de utilizar un único canal sensitivo, con el objetivo de evitar el monoprocesamiento. 

Desensibilización 
Consiste en incrementar la tolerancia y el umbral de respuesta de los niños a determinados estímulos a los que presente hipersensibilidad.

Dieta sensorial  
Se crea un programa de actividades a través de técnicas de alerta, organización y relajación para estimular el cerebro y potenciar su desarrollo. 
  
 
Por ejemplo, la hipersensibilidad al tacto se trabaja acariciando texturas diferentes. Una técnica que se suele utilizar es la del cepillado, donde un contacto ligero incrementa la respuesta y estimulación del sistema nervioso central y una estimulación con presión tiene un efecto calmante. La combinación de masaje y presión incrementa la tolerancia del niño hacia la estimulación táctil.


La efectividad de la terapia va a depender de la edad del niño, ya que los niños menores de 6 años progresan con mayor rapidez y la severidad de la sensibilidad o reactividad sensorial. En el siguiente vídeo se muestra un ejemplo de sala de estimulación sensorial donde aparecen algunos de los recursos y materiales que se utilizan en la integración sensorial.





jueves, 3 de noviembre de 2016

ALTERACIONES SENSOPERCEPTIVAS

Las Alteraciones Sensoperceptivas se producen en los diferentes sistemas sensoriales (visión, audición, tacto, olor, gusto, propiocepción y vestibular) y se pueden agrupar en experiencias sensoriales, estilos perceptivos y estilos cognitivos. A continuación definiremos las más frecuentes en el caso de las personas con TEA.


Las experiencias sensoriales 
 
Percepción Gestalt
Perciben la totalidad o Gestalt y no son capaces de dividir la imagen en unidades de significado. Por ejemplo, evita cualquier cambio o reconoce cualquier cambio en el entorno por diminuto que sea.

Hipersensibilidad
Sensibilidad aguda, intensa o excesiva ante los estímulos. Por ejemplo, cierra los ojos cuando hay luces brillantes.

Hiposensibilidad
El umbral de percepción está por debajo del nivel habitual, lo que implica una mayor intensidad del estímulo o estimulación. Por ejemplo, abraza con fuerza o presenta baja respuesta al dolor o a la temperatura.

Percepción fragmentada
Procesan la información por partes que llaman su atención. Por ejemplo, presta atención a una rueda en vez del coche de juguete entero.


Los estilos perceptivos 
 
Monoprocesamiento
Solo procesa de forma consciente una única modalidad sensorial. Por ejemplo, ignorar el resto de sentidos si está mirando algo.

Percepción periférica
Percibir de manera indirecta. Por ejemplo, evitar el contacto visual puede hacer que oiga mejor.

Resonancia
Altos grados de fascinación con ciertos estímulos, haciendo que la persona alucine y se pierda con esos estímulos. Por ejemplo, se absorbe ante las luces, colores o dibujos.


Los estilos cognitivos 

Memoria asociativa
La información de la memoria está asociada a diferentes percepciones o sensaciones. Por ejemplo, reaccionar ante las luces, colores o dibujos, como si estos estímulos activaran sus recuerdos.

Pensamiento perceptivo
El tipo de pensamiento está relacionado con la percepción visual fundamentalmente, son pensadores visuales o piensan en imágenes. Por ejemplo, recordar los caminos, trayectos y lugares con facilidad o aprender antes los nombres de las cosas y personas que cualquier otra palabra.


Estas alteraciones nos ayudan a entender mejor muchas conductas y a seleccionar métodos apropiados de aprendizaje y tratamiento. Para poder conocer las alteraciones que presentan las personas con TEA podemos utilizar el Inventario Revisado del Perfil Perceptivo (SPCR) de Olga Bogdashina.
 

miércoles, 19 de octubre de 2016

Trastorno del Espectro del Autismo (TEA)

El Trastorno del Espectro del Autismo (TEA), es un Trastorno del desarrollo neurológico y se define según el DSM 5 como las deficiencias persistentes en la comunicación y en la interacción social en diversos contextos y patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades.

1. Las deficiencias en la reciprocidad socioemocional, pueden variar desde un acercamiento social anormal y fracaso en la conversación, pasando por la disminución en intereses, emociones o afectos compartidos, hasta el fracaso en iniciar o responder a interacciones sociales.

2. Las deficiencias en las conductas comunicativas no verbales, pueden variar desde una comunicación verbal y no verbal poco integrada, pasando por anomalías del contacto visual y del lenguaje corporal o deficiencias de la comprensión y el uso de gestos, hasta una falta total de expresión facial y de comunicación no verbal.

3. Las deficiencias en el desarrollo, mantenimiento y comprensión de las relaciones, pueden variar desde dificultades para ajustar el comportamiento en diversos contextos sociales, pasando por dificultades para compartir juegos imaginativos o para hacer amigos, hasta la ausencia de interés por otras personas.

4. Los patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades pueden consistir en:
- Movimientos, utilización de objetos o habla estereotipados o repetitivos.
- Insistencia en la monotonía, excesiva inflexibilidad de rutinas o patrones ritualizados de comportamiento verbal o no verbal.
- Intereses muy restringidos y fijos que son anormales en cuanto a su intensidad o foco de interés
- Hiper o hiporeactividad a los estímulos sensoriales o interés inhabitual por aspectos sensoriales del entorno.

Los síntomas han de estar presentes en las primeras fases del período de desarrollo (aunque pueden no manifestarse totalmente hasta que la demanda social supere las capacidades limitadas), causan un deterioro clínicamente significativo en lo social y laboral y no se explican mejor por la presencia de discapacidad intelectual o retraso global del desarrollo.

martes, 27 de septiembre de 2016

Trastorno del Lenguaje

El Trastorno del Lenguaje, según el DSM 5 se define como la dificultad persistente en la adquisición y uso del lenguaje en todas sus modalidades (hablado, escrito, de signos u otro), debido a deficiencias en la comprensión o en la producción del lenguaje. 

Se caracteriza por presentar un vocabulario reducido, una estructura gramatical limitada y un deterioro del discurso. Las capacidades del lenguaje están por debajo de lo esperado para su edad, lo que produce limitaciones en la comunicación, la participación social, los logros académicos o el desempeño laboral. 

El inicio de los síntomas se produce en las primeras fases del período de desarrollo y no se pueden atribuir a un deterioro auditivo o sensorial, a una disfunción motora o a otra afección médica o neurológica, no explicándose mejor con la discapacidad intelectual o el retraso global del desarrollo.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Retraso Global del Desarrollo

El Retraso Global del Desarrollo es el diagnostico más frecuente en los niños menores de 5 años cuando el nivel de gravedad clínica no se puede valorar de forma fiable durante los primeros años de la infancia.

Según el DSM 5 esta categoría se diagnostica cuando un sujeto no cumple con los hitos de desarrollo esperados en varios campos del funcionamiento intelectual, y se aplica a individuos en los que no se puede llevar a cabo una valoración sistemática del funcionamiento intelectual, incluidos niños demasiado pequeños para participar en las pruebas estandarizadas.

Esta categoría se debe volver a valorar después de un período de tiempo, ya que sólo es aplicable en menores de 5 años.